Volando voy....
Dicen que tonto es el que hace tonterias. No es una gran frase, pero si que es cierta en muchos casos. Y, claro está, este tipo de máximas se pueden aplicar a las distintas facetas de la vida. En mi caso, la voy a aplicar a los sueños, a mis sueños.
Yo sería la perdición de Freud, no tengo sueños eróticos, en mi vida he tenido uno más excitante que el de ver un par de tetas o un culillo, nada más. Usualmente sueño gilipolleces del rollo "voy por un bosquecillo, iluminado por la luz que entra de las copas de los arboles....", siempre un poco rollo evax-cool-fashion-chill-estupido. La verdad es que me siento muy orgulloso, no tengo demasiadas pesadillas y no son sueños de esos de los que te cuesta despertar. Eso sí, hasta que toca el día en que mi parte buena y sensible se pone en huelga y pasa a tomar el control la parte chunga.
El último sueño lo viví, me levanté sudando y con ganas de bronca, de mala leche. Esta mañana decidí no hablar con nadie, así no la cagaba; si nadie me habla no tengo porque morder a nadie.
Me acosté después de ver una obra de teatro de corte intelectual-newage basada en un comic de título "La Disección". La obra me gustó mucho, trata de canibalismo, de como un tipo destroza al profesor de bioliogía de su hija por hacerla abrir una rana en el laboratorio...en fin, muy tierno. Y parece que me lo llevé a la cama al doctor, o por lo menos su mala leche.
La verdad es que en mi sueño todo empezó como de costumbre, andando por un campo, solo que esta vez, a mis espaldas había gente, que me hablaba, me rodeaba y me sonreia. Al principio todo era muy guay, hasta que me fijé en que todos iban vestidos con tunicas blancas y naranjas, como yo. Resulta que era el lider de una especie de secta rara, que pensaba cometer suicidio colectivo y a la vez aniquilar a miles de personas en Estados Unidos. Todos me querían coger de la mano. No, no me ofrecieron a sus hijas como concubinas, y si lo hicieron me salté esa parte del sueño, como es condición en mi tener sueños dignos de un cardenal. Eso sí, las parejas adultas me pedían que me fuese con sus hijas, que las hiciera mujeres. Yo estaba como en una nube, viendo todo desde arriba, extrañado de lo que la gente era capaz de hacer por convencimiento o por fe.
Al mitad de sueño comprendí que iba a morir toda esa gente por mí, que iban a sacrificarse por lo que yo les había contado, por una serie de normas que, imagino, habría escrito y que a ellos les habrían parecido cojonudas. En este momento se despertó mi lado salvaje en estado latente (siempre entendiendo que este es mi estado dormido-salvaje), y decidí adelantar los acontecimientos. Bien por la conversación que tuve con unos amigos, bien porque me salio de los huevos, no lo se, les mande a la mitad de mis secuaces (así los llamaba en mi sueño) a luchar en irak contra todos, sin hacer distinciones, que para joder yo era el campeón de los jodedores. A la otra mitad la pedí que se enterraran que dejaran a la vista su sexo, su cabeza y sus manos, que deberían estar con las palmas hacia el cielo para pedir perdón por lo que iba a pasar.
La movida empezó en ese momento. Mis secuaces me llamaron diciendo que habían tomado basora, que había matado todo el contingente de rangers y marines estadounidenses y que ahora iban a por los ingleses. Mis secuaces en casa que iban a enterrarse me pedían que hiciese el amor a las mujeres.
En el momento que me acerqué a la primera mujer, una pelirroja muy atractiva, PLAF, como siempre, salta el chip de censura y me despierto. Pero esta vez no de manera edsorientada por el sueño, sino totalmente consciente de lo que he soñado y de mala leche, de muy mala leche por haberme despertado.
La verdad es que si hubiera durado un rato más me habría tirado a 10 0 15 feligresas a la vez y, seguro, hubieses aniquilado a los ingleses y tomado la capital. La verdad es que pensado friamente es como si me hubieses comido una pirula, pero es muy gracioso.
Ya iré contando sueños, que tengo una cabeza para la almohada que ya la quisieran muchos directores.
Yo sería la perdición de Freud, no tengo sueños eróticos, en mi vida he tenido uno más excitante que el de ver un par de tetas o un culillo, nada más. Usualmente sueño gilipolleces del rollo "voy por un bosquecillo, iluminado por la luz que entra de las copas de los arboles....", siempre un poco rollo evax-cool-fashion-chill-estupido. La verdad es que me siento muy orgulloso, no tengo demasiadas pesadillas y no son sueños de esos de los que te cuesta despertar. Eso sí, hasta que toca el día en que mi parte buena y sensible se pone en huelga y pasa a tomar el control la parte chunga.
El último sueño lo viví, me levanté sudando y con ganas de bronca, de mala leche. Esta mañana decidí no hablar con nadie, así no la cagaba; si nadie me habla no tengo porque morder a nadie.
Me acosté después de ver una obra de teatro de corte intelectual-newage basada en un comic de título "La Disección". La obra me gustó mucho, trata de canibalismo, de como un tipo destroza al profesor de bioliogía de su hija por hacerla abrir una rana en el laboratorio...en fin, muy tierno. Y parece que me lo llevé a la cama al doctor, o por lo menos su mala leche.
La verdad es que en mi sueño todo empezó como de costumbre, andando por un campo, solo que esta vez, a mis espaldas había gente, que me hablaba, me rodeaba y me sonreia. Al principio todo era muy guay, hasta que me fijé en que todos iban vestidos con tunicas blancas y naranjas, como yo. Resulta que era el lider de una especie de secta rara, que pensaba cometer suicidio colectivo y a la vez aniquilar a miles de personas en Estados Unidos. Todos me querían coger de la mano. No, no me ofrecieron a sus hijas como concubinas, y si lo hicieron me salté esa parte del sueño, como es condición en mi tener sueños dignos de un cardenal. Eso sí, las parejas adultas me pedían que me fuese con sus hijas, que las hiciera mujeres. Yo estaba como en una nube, viendo todo desde arriba, extrañado de lo que la gente era capaz de hacer por convencimiento o por fe.
Al mitad de sueño comprendí que iba a morir toda esa gente por mí, que iban a sacrificarse por lo que yo les había contado, por una serie de normas que, imagino, habría escrito y que a ellos les habrían parecido cojonudas. En este momento se despertó mi lado salvaje en estado latente (siempre entendiendo que este es mi estado dormido-salvaje), y decidí adelantar los acontecimientos. Bien por la conversación que tuve con unos amigos, bien porque me salio de los huevos, no lo se, les mande a la mitad de mis secuaces (así los llamaba en mi sueño) a luchar en irak contra todos, sin hacer distinciones, que para joder yo era el campeón de los jodedores. A la otra mitad la pedí que se enterraran que dejaran a la vista su sexo, su cabeza y sus manos, que deberían estar con las palmas hacia el cielo para pedir perdón por lo que iba a pasar.
La movida empezó en ese momento. Mis secuaces me llamaron diciendo que habían tomado basora, que había matado todo el contingente de rangers y marines estadounidenses y que ahora iban a por los ingleses. Mis secuaces en casa que iban a enterrarse me pedían que hiciese el amor a las mujeres.
En el momento que me acerqué a la primera mujer, una pelirroja muy atractiva, PLAF, como siempre, salta el chip de censura y me despierto. Pero esta vez no de manera edsorientada por el sueño, sino totalmente consciente de lo que he soñado y de mala leche, de muy mala leche por haberme despertado.
La verdad es que si hubiera durado un rato más me habría tirado a 10 0 15 feligresas a la vez y, seguro, hubieses aniquilado a los ingleses y tomado la capital. La verdad es que pensado friamente es como si me hubieses comido una pirula, pero es muy gracioso.
Ya iré contando sueños, que tengo una cabeza para la almohada que ya la quisieran muchos directores.


0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
<< A la pecera